La eyaculación retardada consiste en la dificultad para alcanzar el orgasmo y la eyaculación a pesar de que existe suficiente estimulación del pene. La eyaculación retardada necesita que previamente al inicio de la terapia, un Andrólogo haya descartado cualquier base fisiológica del problema.

Ya sea por distracción o por control excesivo, el hombre es incapaz de dejarse llevar por la estimulación y la excitación creciente que conduce naturalmente al orgasmo. El hombre no es capaz de dejarse llevar y disfrutar de las sensaciones sensuales y sexuales que surgen de los genitales y llega a convertirse incluso en un observador de sí mismo en lugar de dejarse llevar.



El cuerpo humano está perfectamente preparado para el coito, de hecho, el proceso de eyaculación es un reflejo sobre el que no tenemos control. La eyaculación precoz es una disfunción que tiene sus raíces en la ansiedad, que corta la respuesta eréctil y causa una eyaculación precipitada.

En la inmensa mayoría de los casos, la eyaculación precoz tiene en su base la preocupación del hombre por “aguantar”, por “dar placer a mi pareja”. Son hombres preocupados por su responsabilidad en el disfrute de su pareja y por que esta alcance el orgasmo, y que, al no conseguir esta meta se frustran afectando a su autoestima. Antes, durante y después del coito aparecen pensamientos típicos de “me va a pasar otra vez” ,“a ver si esta vez aguanto” “soy un fracaso” , o similares, produciéndose un círculo vicioso del que es muy difícil liberarse. Incluso cualquier gesto, comentario o indicio por parte de la pareja de desagrado, incomodidad o reproche, se clava en su autoestima como un puñal.



En los problemas de erección o Disfunción eréctil es necesario hacer una pequeña clasificación.

1º El hombre que no ha experimentado jamás una erección o ha pasado mucho tiempo desde la última erección a pesar de haber tenido una estimulación suficiente como para provocarla.

2º El hombre que puede conseguir una erección espontánea o provocada cuando está solo o en presencia de una pareja no habitual, pero no frente a su pareja habitual (este segundo caso también incluye al hombre que a pesar de conseguir una erección no logra mantenerla para realizar el acto sexual).



En primer lugar, hemos de tener en cuenta que el cuerpo de la mujer está perfectamente equipado fisiológica y neurológicamente para experimentar el orgasmo (de hecho, según Masters & Johnson, la capacidad de algunas mujeres va más allá de la del hombre en poder tener orgasmos prolongados y múltiples).

Sin embargo, un porcentaje significativo de mujeres es incapaz de alcanzar el orgasmo. O bien sienten un orgasmo en algunas situaciones y en otras no, o bien nunca lo han experimentado. Podemos decir entonces que sufren de falta de orgasmo o Disfunción orgásmica.



El dolor durante la penetración o vaginismo, se produce cuando una mujer no consigue relajar la abertura de la vagina de forma suficiente para permitir la introducción del pene.

En ocasiones, una primera experiencia sexual de este tipo, dominada por la tensión hace que los músculos de la entrada vaginal se contraigan de forma refleja, ya que la mujer, basándose en su experiencia previa, tiene una expectativa de dolor durante la penetración.



¿Cómo se puede saber cuándo una persona tiene falta de deseo sexual?.

No podemos guiarnos por la frecuencia de los contactos sexuales, o la capacidad de excitarse con la visión o imaginación de escenas eróticas o sexuales, ya que esto varía enormemente según edad y sexo. El mejor indicador en este caso de la falta de deseo sexual es si tú (o tu pareja) os sentís insatisfechos con vuestro nivel de apetencia o frecuencia de relaciones sexuales.


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